La vida es un cambio constante.
Y quien tiene la habilidad de cuestionarse a sí mismo asiduamente, tiene más probabilidades de alcanzar la paz que busca.
¡Dios! he sentido tantas veces que estaba sumergida en una rutina de toxicidad que no sabia cómo salir.
Aun sigo sin saber como, pero por lo menos ahora soy plenamente consciente del problema.
Revisa tus pensamientos. Son la base de todo. ¿Cuántas voces negativas oyes en tu cabeza a lo largo del día?
Eso no es lo peor, cuantas personas con las que convives diariamente oyen también esos pensamientos?
Toxicidad por todas partes.
Ultimamente soy muy consciente de las personas que me producen esa negatividad y lo que es peor, soy consicente de la negatividad que yo misma produzco también e intento cambiarlo.
Cuidado con la exigencia y con la búsqueda de la percepción del bienestar, porque a veces hace efecto rebote y consigue justo lo contrario.