El arte no tiene limites.
El arte no encierra ni clasifica.
El arte no siempre es bueno ni da su mejor versión por eso quizás es un reflejo de todos nosotros.
Dentro de cada individuo el arte se esconde.
Y Los museos, ellos son los templos, aquellos en los que se reunen a diario miles de personas, de diferentes países, edades o sexos.
Cada uno se siente atraído por una obra distinta, la obra le elige a él.
El arte es silencio. Sabe esperar. Sabe que cuando cruces un pasillo y lo encuentres no tendrás opción mas que quedarte petrificado, observándolo. Se crea un momento mágico, en el que parece que todos los demás no están y sólo hay sitio para el espacio que queda entre la obra y tú.
Y lo maravilloso del arte es que la persona que pase por detrás tuyo se os quedará mirando, intentando comprender qué es lo que ha ocurrido para que se dé ese cruce de miradas e irremediablemente buscará con sus ojos algo que le haga sentir lo mismo que has sentido tú.
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| Antonio Saura |
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