Nunca sabes cuando te puede pasar.
Un día estás siguiendo a la multitud y al otro de repente te das cuenta de que ya no te sientes igual o que quizás empiezas a sentirte mas de la cuenta.
Miras a tu alrededor y a nadie le importa,
no están prestándote atención,
no saben como te estás sintiendo ahora mismo.
Decides salirte del camino, desviar un poco el rumbo porque estás agobiado y necesitas respirar.
Quizá te sientas libre y tal vez un poco solo, pero, no te incomoda la situación. Te quedas simplemente observando.
Espera, puede, puede que no sea tan relajante.
Miras de un lado a otro, caminas, das vueltas, retrocedes, retrocedes, retrocedes...
Te has perdido.
Has terminado en una baldosa inmensa para tu tamaño, no sabes hacia dónde hay que ir porque no hay nadie allí para explicártelo. Sientes un vacío horrible y asfixiante.
No quieres seguir ahí, quieres ser como todos, estar con los demás y volver a tu vida.
Ya es tarde.
Te has enamorado de la soledad de la manera más ridícula, fiel y agónica que existe.
PD: A ti, que te gustaba sentir que encajabas con las normas que te imponían, que te daba miedo quedarte a solas contigo mismo.
miércoles, 17 de octubre de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Cosas que quemar
Sé que piensas que me tenías y que no podía vivir sin ti. Sé que crees que todavía te echo de menos o que todavía te pienso. Creías que s...
-
¡Qué importante es la escritura! Expresarnos, hablar, escribir mensajes forma parte de nuestro día a día y sorprendentemente es una de las ...
-
Vuelta ya de vacaciones a la nueva rutina. ¿No os pasa a veces que crecéis tan rápido como personas que no os reconocéis con respecto a lo ...
-
El arte no tiene limites. El arte no encierra ni clasifica. El arte no siempre es bueno ni da su mejor versión por eso quizás es un...
No hay comentarios:
Publicar un comentario