Sé que piensas que me tenías y que no podía vivir sin ti.
Sé que crees que todavía te echo de menos o que todavía te pienso.
Creías que si te ibas, mi mundo se acabaría, que no podría seguir adelante y que te necesitaría otra vez.
Creías que eras lo suficientemente fuerte como para hacerme dudar de mis intenciones y de mis metas.
Sabías que podías controlar todo lo que yo pensara y lo que hacía porque me tenías.
Yo sólo pensaba en ti.
Cuánto más vivía menos te pensaba, y cuánto menos te veía más te necesitaba.
Es curioso porque aún sabiendo cuántas cosas maravillosas me estaba perdiendo, te elegí a ti.
Sabía que pronto se acabaría y aún así me quedé.
Me quedé hasta que ya no tenía más fuerzas, hasta dejarme el alma y la piel queriéndote.
Sufrí cada segundo sin ti y cada minuto contigo.
Y me conformaba con la vida que tenía solo por estar ahí.